Esta imagen describe el paso del ser humano, desde el simio a la actualidad. Justo debajo se ve el dibujo de una mujer que, reiteradamente, sigue a cuatro pataS, fregando el piso. Ha sucedido desde el primate, cuando se dividen las tareas de caza y casa, donde la mujer se encarga de cuidar a los hijos, hacer la comida y limpiar. Aunque en esta época estaba bien justificado, teniendo en cuenta el físico y el entorno; la evolución de nuestra vida y de cómo vivirla ha cambiado dando lugar a modificaciones en nuestra forma de vivir.
Pero el machismo de los hombres y el estereotipo femenino han impedido que su trabajo sea hoy el mismo. Al verlo de otro modo, los valores son distintos en gran parte del planeta. Sigue habiendo lugares en los que la mujer no se valora en absoluto, situación que favorecen las religiones, las notables diferencias de sueldo en sectores como el hostelero y por último, el ejemplo de que jamás haya habido en España una mujer presidenta del Gobierno.
Se puede comparar y sumar este tema al racismo, la homosexualidad.... que han involucionado la forma de pensar de la sociedad, han dejado la figura del hombre serio, fuerte, que no respeta a otras personas distintas a él...Es necesario que estas ideas se rompan, dando lugar a personas más libres. Hoy en día, siguen existiendo comportamientos similares, pero en menor medida y bajando. Se debería globalizar la raza humana, no al hombre, y que cada persona pudiera ser como es, dando libertad, respeto, de forma general e igualitaria.

La mujer ha demostrado ser muy capaz de lograr lo que se proponga. Hoy son las que más se están preparando. Puede que mañana sean las que dirijan y entonces, vaya si habrá cambios. Rita
ResponderEliminarUna cuestión que me llamó la atención en su momento, ya que comentas las distintas situaciones que vive la mujer en distintos lugares del planeta, es que las ONGs que se dedican a desarrollar proyectos de cooperación en los llamados países en vías de desarrollo, suelen ponerlos en manos de las mujeres, y que sean ellas las que lo pongan en marcha, lo organicen y desarrollen. Cuando comenzó el fenómeno de la cooperación internacional no era así, pero al tiempo, se dieron cuenta que en estas sociedades, aún estando infravaloradas y apartadas de la vida pública y los estamentos de poder, las mujeres tenían mucha más capacidad de organización, se implicaban más y gestionaban mucho mejor los recursos que los hombres. Zeben
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