Los hombres no
son agresivos por naturaleza, aprenden a ser violentos. Las exageradas y
escalofriantes cifras de mujeres que mueren a manos de sus maridos, son el
resultado de cómo nuestra sociedad esta enseñando a los niños a expresar que
las mujeres somos el sexo débil y ellos son los “MACHOS DOMINANTES”.
En el año 2009,
el Ministerio de Sanidad de Canarias hace saber que hubo 531 agresiones
sexuales. Y solo tenemos que retroceder la vista 16 años atrás, a 1997, para
comprobar que, aunque también existían las agresiones, el número de
mujeres agredidas era un 20% menos.
Muchas mujeres, sufren estos tipos de acosos, pero no todas tienen la fuerza
como para denunciar; ya que tienen un gran miedo, por lo que muchas deciden
callar y seguir sufriendo. Tal vez, lo hacen porque tienen hijos en común con
sus maltratadores y prefieren seguir cargando ellas con esta situación, antes
de que los niños se den cuenta de lo que en realidad está pasando en sus casa;
sí en su casa, porque una familia que
esté sometida a este tema, que se ha puesto últimamente tan de moda, no siente
que vive en un hogar, rodeada de gente a la que quiere y los quieren, sino en
una casa, en una estructura de bloques y cemento donde la convivencia es cada vez más dura. Pero en el
año 2011 un 85.7% de las mujeres, dieron el gran paso a poner una denuncia en
contra de sus maridos. Muchos hombres, porque no merecen el calificativo de
seres humanos, agredieron en 2012 a 517.000 niñas con la excusa de que lo
hacían para “hacer sufrir a sus madres”. A día 8/10/2013, han muerto 43 mujeres
a manos de sus parejas, 43 mujeres que
quizás llevaban mucho tiempo siendo agredidas y ocultando la situación que estaban
viviendo, hasta que llegó el día en el que sus maltratadores quisieron que
dejaran de “sufrir”. Isaac Asimov, escritor
y bioquímico soviético, conocido por ser autor de obras de ciencia ficción,
historia y divulgación científica, reconoció que “la violencia es el último
recurso del incompetente”. Y así es, la persona que soluciona los problemas por
la fuerza, es porque no tiene la capacidad mental para hacerlo por otros medios.
Todo lo
nombrado anteriormente, no es para que lo leamos y se nos escapen algunas lágrimas.
Es para que nos concienciemos de lo que esta pasando alrededor nuestro, y,
aunque parezca mentira, más cerca de lo que creemos. Cada vez que escuchamos
una noticia de este tipo en los informativos, lo relacionamos con países del
tercer mundo, donde las mujeres están infravaloradas, casi son “trapos” a los
que usan y tiran. Pero no, esto está pasando es nuestro país, en nuestra
comunidad autónoma, en nuestra isla, en nuestro municipio, incluso puede darse
el caso de que este pasando en nuestra misma calle. Por ese motivo debemos
empezar a inculcarle a los niños que todos somos iguales, que no por ser mujer
eres menos, ni por ser hombre debes creerte más.
MARIELA REYES RODRÍGUEZ, 4º A